Sumario: | Este volumen completa los dos anteriores ya publicados (VI y IX), porque San Agustín ilumina aquí nuevos campos de la doctrina católica, como son la vida de perfección del hombre con la ayuda de la gracia contra celestio, discípulo de Pelagio, y la defensa de la moral cristiana del matrimonio contra Juliano, el mejor y más peligroso defensor del pelagianismo.
El Doctor de la Gracia aparece en toda su grandeza como maestro de perspicacia, de investigación, de Sagrada Escritura, de historia, de retórica, de pastoral, etc. Es difícil profundizar más, con tanta originalidad y con mayor rigor en materia tan complejas, y aj la vez con gran paciencia ante un luchador formidable como Juliano de Eclana.
La luz que San Agustín proyecta en esta larga controversia es inextinguible. Todavía alumbra y calienta a la vez disipando dudas y errores que intentan oscurecer y enfriar los cimientos de la sociedad actual azotada pro corrientes modernas naturalistas de neopelagianismo. Precisamente porque estas corrientes no valoran la naturaleza humana histórica, vital y dinámica que San Agustín defiende, sino que siguen ancladas en la concepción estática y estoica que imposibilita una compresión profunda y ecistencial del hombre. El volumen se abre con una amplia introducción de A. Turrado. En ella se evieencia que San Agustín, en la polémica antipelagiana, ha dejado escrito un capítulo fundamental en la historia de la antropología teológica, de tal modo que -como dice Rondet- "en adelante, la historia de la teología de la gracia en Occidente no seá más que una historia de la interpretación del agustinismo".
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